¿Has soñado con cambiar el mundo? ¿Alguna vez has imaginado aportar un servicio o un producto que pueda ayudar a la gente, a la sociedad? ¿Nunca lo has soñado pero de repente se te ha iluminado la bombilla y has encontrado algo que crees que puede ser demandado? ¿Quieres crear una empresa en torno a una idea y trazar tu propio camino? ¿Quieres mejorar tu empresa con innovación tecnológica?…

Son algunas de las preguntas que nos hacemos y que generalmente tienen respuesta afirmativa pero de ahí a llevarlas a cabo queda un largo camino pues nada tan bonito puede ser fácil, todo requiere de un trabajo, de un preciado tiempo que generalmente no tenemos y muchas veces de conocimiento en un sector que no es el nuestro. Pero sobretodo, lo que nos frena es el miedo a enfrentarnos a ese camino.

Da el paso, no es un riesgo, es una aventura, ya conoces como es tu día a día, por qué no explorar hasta dónde puede llegar una idea que nació de ti, una idea que solo tiene un origen, un dueño, una razón por la que azotar tus sueños: tú.

Jamás sabrás que sería de ella si no la llevas a cabo… bueno no, es peor aún, puede que algún día alguien tenga la misma idea pero dé el paso y la veas con vida delante de tus ojos… ese día solo te harás una sola pregunta: ¿Por qué no lo hice? ¿Quieres saborear el regusto amargo de la respuesta?

Son muchas preguntas, precisamente ellas son el motor de nuestra mente, estamos haciéndonos preguntas constantemente, unas con más sentido que otras, unas más originales, otras sin respuesta… pero la mayoría forman parte de un reto personal, un reto que a veces aceptamos y cuando lo hacemos surge la satisfacción de haber llevado a cabo un compromiso con nosotros mismos, ese es el verdadero éxito, ese es el sabor que queda cuando no te preguntas: ¿Por qué no lo hice?

Algunos temerán a otra pregunta: ¿Por qué lo hice? Y es cierto, hay veces que nos arrepentimos de ciertas decisiones, no cabe duda pero con el tiempo te das cuenta que existe una respuesta tranquilizadora:

“Porque todas mis decisiones y mis acciones, todas, han hecho de mí lo que soy, de todas he aprendido, de todas he adquirido una experiencia que hoy hace que las posibilidades de volver a equivocarme sean menores.”

 

Si tienes una idea en la que crees piensa cuál de las preguntas anteriores es la que más temes hacerte… Si llegas a la misma conclusión que nosotros… ¡bienvenido a la aventura!