¿Crees que tu idea no es viable? Sí, ese pequeño invento que no deja de rondarte la cabeza y que incluso ya has bocetado para darle forma. ¿Te preocupa que no le interese al consumidor y al mercado? Aunque consideres que todos los inventos, creaciones o productos que ya forman parte de tu rutina fueron un éxito desde sus orígenes, te interesará saber que muchos de ellos fueron rechazados en sus inicios.

 

¿Crees que sus creadores se rindieron y abandonaron en el camino? No, siguieron adelante a pesar de las críticas iniciales. Quizás te anime saber que actualmente es fácil crear un prototipo para testar y conocer la viabilidad de tu producto antes de descartarlo de antemano sin ningún tipo de fundamento. Porque, quién sabe… ¿y si tienes entre manos un nuevo invento imprescindible que está a punto de pasar a la historia?

 

Estos son algunos inventos que fueron rechazados en sus inicios, algo que ahora resultaría impensable.

 

El teléfono

El teléfono fue rechazado por la Western Union en 1876 por considerarlo un simple “juguete electrónico” y “un dispositivo sin valor”. En aquel siglo no supieron ver el potencial de uno de los mayores inventos de todos los tiempos, lo que sin duda nos deja sin palabras.

 

La fotocopiadora

Este invento fue considerado “una insensatez” porque no se le encontraba la funcionalidad a duplicar el mismo texto. Por esta razón fue rechazado por varias compañías antes de que una empresa familiar comprase la patente y fundara la Xerox Corporation.

 

El post-it

El caso del Post-it une varios factores que fundamentan la importancia de crear un prototipo para ver en qué se puede mejorar un producto antes de lanzarlo al mercado. Por una parte tenemos los experimentos con adhesivos que estaba realizando Spencer Silver y, por otra, la visión de Art Fry de aplicarlos al papel con función de marcapáginas. La idea no convenció a la compañía a la que ambos pertenecían: la 3M, pero al trabajar en las mejoras del producto consiguieron finalmente el visto bueno y salió al mercado en 1980.

 

El ordenador personal

“¿Para qué quiere la gente un ordenador?”. Quizás te suene esta frase ya famosa por su trascendencia. Hoy nos formularíamos la pregunta a la inversa, ya que no podemos plantearnos el día a día sin un ordenador. En 1976, Steve Wozniak presentó su visión a Hewlett-Packard, ya que por contrato estaba obligado a mostrar todas las ideas, y recibió esta respuesta que ahora no logramos entender.

 

El libro electrónico

Se dice que Bill Gates rechazó un prototipo de lector de libros electrónicos porque la pantalla táctil “nunca podría competir con el teclado”.

 

Si tienes una idea y confías en tu instinto, en Weprot nos encargamos de llevarla a la práctica para analizar su viabilidad mediante la creación de un prototipo. Esto te permitirá saber qué se puede mejorar en el producto, como en el caso del Post-it, o qué potencial tiene según sus consumidores finales.

 

Decir que no a un invento y rechazarlo de antemano no es la opción ni la actitud. ¿O crees que no se lo replantearían en todos los ejemplos anteriores?