Muchos de vosotros, en algún momento de vuestro día a día, habréis identificado problemas cotidianos y no pocos de habréis imaginado una solución para el mismo. Seguramente estaríais dispuestos a comprar esas solución que imagináis pero no está en el mercado. ¿Por qué no ser vosotros los que pusierais esa idea o invento en el mercado?

 

Hay mercado para todas las ideas

 

Parece más difícil de lo que es en realidad. De verdad. Por eso, en esta entrada del blog, intentamos arrojar un poco de luz a este proceso.

¡Empezamos!

 

Quiero fabricar mi propio invento o mi propia idea. ¿Por dónde empiezo?

Cada uno de nosotros tendremos una forma de abordar este proceso. Pero no es cuestión de reinventar la rueda. Hay métodos ya contrastados que explican las fases de creación y comercialización de un nuevo producto. En la visión clásica el proceso puede ser tal y como ilustran los siguientes puntos:

  1. Generación de la idea
  2. Filtrado y mejora de la idea: aquí se imagina el producto final.
  3. Desarrollo del plan de marketing: el objetivo es conocer el mercado que tendrá nuestro producto, estudiar la reacción de los consumidores y calcular el coste del producto.
  4. Análisis financiero: para estimar el precio de venta, los volúmenes de venta y los beneficios.
  5. Prueba de mercado: a través de un prototipo físico en un mercado de prueba.
  6. Desarrollo técnico: estudio minucioso del plan de producción (proveedores, recursos, tareas,…)
  7. Comercialización: ¡POR FIN!

Si se consigue llegar a la fase de comercialización probablemente se tenga éxito en el negocio. Pero puede darse el caso que en la fase de prueba de mercado veamos que el producto no es aceptado tan bien como habíamos pensado. El resultado es que hemos gastado un tiempo muy valioso en las etapas anteriores.

La pregunta lógica que sigue es ¿No puedo ahorrarme ese tiempo y dinero de alguna forma? ¿No puedo fabricar mi propio invento y ver si a la gente, directamente, le gusta?

La respuesta es, por supuesto, SÍ.

La estrategia a seguir es, directamente, saltarse los pasos 3 y 4 e ir directamente a testar el mercado con un producto denominado Producto Mínimo Viable (o MVP en sus siglas en inglés). El MVP es un producto que solamente cuenta con las características o funcionalidades necesarias para poder ser lanzado y obtener un importante feedback del usuario. Con esta información ya seremos capaces de decidir si la aceptación es suficiente como para realizar el resto de los pasos o si debemos realizar ciertos ajustes en el concepto del producto para obtener una mayor satisfacción.

El MVP es propio de la metodología lean-startup, desarrollada por Eric Ries y de la que hablaremos en otro post.

La siguiente imagen muestra un MVP de un teléfono móvil.

MVP de un teléfono

Es un ejemplo extremo pero ilustra muy bien el concepto de Producto Mínimo viable, ya que la función que tiene que tener éste es la de comunicar a dos personas.

En Weprot podemos ayudarte a fabricar un Producto Mínimo Viable para que puedas salir a la calle y obtener información que te ayude a conocer la opinión de tus futuros clientes. De esta forma podrás rediseñar o afinar el producto de una forma mucho más eficiente.

Gracias a las nuevas tecnologías de simulación y fabricación rápida pueden obtenerse productos totalmente funcionales disminuyendo mucho los costes de prototipado.

Da igual si tu invento es un juguete para mascotas, una app para móvil o un nuevo mecanismo de cambio de una bicicleta. Si tú puedes imaginarlo, nosotros podemos fabricarlo. Tratamos tu información con la máxima confidencialidad, por lo que no tendrás que preocuparte de que te la roben.

Si tienes una idea y crees en ella, nosotros también.

Anímate y contáctanos para conocer cómo fabricar tu prototipo o MVP.