Si estás trabajando en una idea para crear un nuevo producto físico o digital y empieza a tomar forma, lo lógico es que surja una duda sobre el momento idóneo para patentarla. Es tu creación y temes que alguien pueda adelantarse a su desarrollo, pero no sabes con certeza si debes dar el primer paso y registrarla o si necesitas tener un prototipo previo…

 

En definitiva, es una duda que siempre se plantea en doble dirección:

 

  • ¿Patento mi idea antes de comenzar a desarrollarla?

 

  • ¿Hago un prototipo para saber si mi idea funciona antes de patentarla?

 

En Weprot estamos a tu disposición para resolver todas las dudas que puedan surgir sobre el desarrollo de tu idea y su patente, por lo que vamos a explicarte ambas situaciones para que veas sus pros y sus contras.

 

 

 

¿Cuál es el mejor momento para patentar tu idea?

 

Cada caso es único, así como cada idea es única, por lo que no hay una respuesta absoluta y genérica a esta pregunta. No obstante, sí hay consejos, claves o pautas a tener en cuenta antes de tomar una decisión.

 

Analicemos las dos opciones con detenimiento para ayudarte a verlas con perspectiva.

 

 

Patentar primero y prototipar después

 

La ventaja de esta opción es que te aseguras que no vas a tener problemas futuros de propiedad industrial cuando comiences a diseñar y a desarrollar tu idea.

 

No obstante, la realidad es que estás registrando algo que aún no está desarrollado, por lo que debes tener en cuenta dos desventajas que quizás estés pasando por alto:

 

  • Que estés registrando algo muy general y poco preciso. Debes saber que cuanto más detallado esté el producto, más difícil será que te lo copien. En este sentido, si registras una patente o un modelo de utilidad sin especificar los mecanismos y elementos técnicos concretos que vas a implementar en tu invento o en tu producto corres un riesgo de base.

 

 

En conclusión, corres el riesgo de invertir el dinero en la patente o modelo de utilidad para nada.

 

 

 

Prototipar primero y patentar después

 

Todos los productos experimentan cambios en el diseño durante el proceso de desarrollo. De hecho, esa es una de las ventajas de crear un prototipo, que nos permite hacer los reajustes necesarios para mejorarlo. Todos estos cambios dan lugar a un producto más específico y menos general, tal y como comentábamos en el apartado anterior. Así, la patente o modelo de utilidad que registres será más real y más concreta que la descripción basada en una simple idea.

 

La segunda ventaja está relacionada con los plazos. Ten en cuenta que desde que registras el modelo de utilidad tienes un año de prioridad para extenderlo a otros países. La cuestión es que este periodo comienza en el instante del registro y la concesión tarda aproximadamente tres meses y medio.

 

Si desarrollas el prototipo después de registrarlo, perderías la mitad de ese año de prioridad para llevarlo a otros países.

 

 

En Weprot te aconsejamos profesionalmente teniendo en cuenta las peculiaridades de tu proyecto para minimizar riesgos en el desarrollo y la patente de tu idea.

Contacta con nosotros y te asesoraremos de forma concreta sobre tu idea, proyecto o producto.