Hay una idea que te ronda la cabeza desde hace meses. De hecho, en tu día a día ves su aplicación práctica en múltiples ocasiones, y cada vez que eso sucede te preguntas si es viable hacerla real, darle forma, materializarla.

 

Pero tienes dudas.

 

Una idea es solo un concepto abstracto hasta que le damos forma en el plano material. Y sin dar ese salto es imposible saber si va a funcionar tal y como la has pensado o si va a gustar a la gente. Pero ¿cómo puedes llevarlo a cabo?, te preguntas de nuevo. Es más ¿cómo podrías crear ese producto teniendo unas garantías mínimas de que le va a gustar al cliente final?

 

Esta cuestión no debería preocuparte porque actualmente existen tecnologías de simulación y fabricación rápida que nos permiten crear el producto que tienes en mente disminuyendo costes de prototipado.

 

Esta afirmación aporta de por sí tranquilidad y seguridad, ¿no crees? Y tiene la suficiente fuerza para que dejes atrás las dudas, algo que solo sucederá si trasladas tu idea al plano de la realidad para tener una base a partir de la cual comenzar a trabajar en serio.

 

Porque, aunque sigas meses intentando perfeccionarla en tu mente y en tus bocetos, la única garantía de saber que funcionará es mediante la realización de un prototipo. Al contrario de lo que se suele creer, tener en tus manos un prototipo de tu idea o invento sí está a tu alcance.

 

 

¿Qué ventajas te aporta un prototipo?

Un prototipo o un producto mínimo viable es una base real a la par que sólida, ya que permite testar, detectar mejoras futuras o reajustes en el invento y estudiar su viabilidad en el mercado.

 

  • Al convertir tu invento en algo tangible, podemos testar la opinión del consumidor potencial y del mercado con la finalidad de saber si el producto tendrá la aceptación prevista.

 

  • Cuando el consumidor final interactúa con el prototipo nos brinda información relevante sobre las mejoras futuras que se pueden aplicar a la idea original.

 

  • Al mismo tiempo, al tenerlo en tus manos también podrás ver qué aspectos hay que reajustar, y que en ocasiones son detalles nimios que pasan desapercibidos en los bocetos. Por ejemplo, un pequeño reajuste en la ergonomía del objeto, de la luminosidad, una mejora para que su uso sea más intuitivo…

 

  • Al disponer de un prototipo no te lanzas a una aventura a ciegas, y es el medio para simplificar las fases que van desde el estudio de viabilidad hasta su comercialización.

 

 

Las nuevas tecnologías de simulación y fabricación rápida nos facilitan el desarrollo de la idea reduciendo costes y, lo que también es importante, nos permiten conocer la reacción del consumidor para realizar las mejoras necesarias.

 

En Weprot te ayudamos a desarrollar un prototipo para que elimines las dudas que te asaltan cuando piensas si es viable comercializarlo o no, o si a la gente le va a gustar. Cuéntanos qué te apasiona de tu idea y las dudas que surgen en torno a ella.

 

En Weprot te escuchamos.